Por Deborah Petit, Review Staff
Funcionarios de Kloster Cruise Ltd., han sido acusados de amenazar con el despido a un miembro de la tripulación y de permitirle regresar a tierra para recibir atención médica debido a una lesión en la cabeza porque descubrieron que el marino había contratado un abogado y podía entablar un proceso.
Cuando Jaime Llanquinao ignoró las demandas de sus superiores de que despidiera a su abogado y salió del Seaward que se encontraba en Miami para buscar atención médica de todas maneras, Kloster lo calificó de desertor, según un litigio pendiente ahora contra la línea de crucero. Destituido, Llanquinao se queja de que fue obligado a empeñar sus pocas pertenencias para comprar alimentos.
Incluso después de que la Jueza del Tribunal de Circuito, María Korvick, intervino el mes pasado, ordenando a Kloster a pagar $65.00 diarios para sufragar los gastos de alojamiento y comida de Llanquinao, la línea de cruceros se negó inicialmente, y trató de que se suspendiera la apelación del tribunal. En una segunda audiencia de emergencia ocho días después, la jueza condenó a la compañía y le impuso una multa de $10,000 por día si no cumplía. Korvick también exigió que la línea de crucero pagara cualquier atención siquiátrica de emergencia considerada necesaria, como aparece en un reporte del psicólogo que indicaba que el marino estaba deprimido y que era un posible suicida.
"¿Me está diciendo usted que mientras presentaba tal apelación consideraba que era apropiado hacerlo, que ahora mismo... su compañía, no le va a dar al reclamante alojamiento y comida, que son cosas que lo mantienen con vida? ¿No es eso ridículo?" Le preguntó la jueza Korvick a los abogados de Kloster en la segunda audiencia el 14 de mayo. "Yo no voy a permitir que un ser humano muera si pienso que he dado una orden apropiada."
Kloster perdió la semana pasada la apelación de la orden de la Jueza Korvic. El Tercer Tribunal de Distrito de Apelaciones decidió que Kloster no sólo debía pagar los gastos médicos y de manutención de Llanquinao mientras se recuperaba, sino que la línea de cruceros también debía cubrir los honorarios de sus abogados por litigar la causa. (Después del juicio, el 14 de mayo, en que la jueza impuso una sanción de $10,000 diarios, Kloster le ha estado pagando a Llanquinao $65.00 por día más su sueldo mientras espera el fallo del tribunal de apelaciones)
El abogado de Llanquinao, Charles Lipcon de Miami, dijo que Kloster le había notificado que deseaba solucionar el pleito por los daños ocasionados al marino después de que el mismo resultó lesionado. El juicio, que también menciona a Norwegian Cruise Lines y a World Wide Ships Service, alega mantenimiento negligente del barco, negarse a ofrecer atención médica adecuada, despido como represalia y falso arresto, entre otros.
ACCIDENTE A BORDO DEL SEAWARD
Llanquinao, un chileno de 29 años de edad, comenzó a trabajar para Kloster en 1989. En esa época le pagaba $416 al mes por fregar a mano ollas en la cocina. Así trabajaba y en el momento de la lesión estaba ganando $1,800 al mes manteniendo en la computadora listas de alimentos, bebidas, licores y otros productos que entraban y salían del barco. Fue a mediados de marzo cuando Llanquinao se resbaló cerca de la cocina del Seawind y se cayó, golpeándose la parte posterior de la cabeza. Su abogado, Lipcon, dijo que un desagüe en el área estaba tupido, provocando que se acumulara un charco de líquido y grasa.
El personal del barco llevó a Llanquinao inconsciente desde el puerto de Miami hasta el Jackson Memorial Hospital, donde despertó al cabo de 18 horas. Cinco días después, Llanquinao dejó el hospital contra la opinión del médico porque deseaba regresar a trabajar. Los médicos recomendaron al marino que descansara un mes y le dijeron que deseaban hacerle otras pruebas para determinar la magnitud de cualquier lesión cerebral
Según los documentos del tribunal, Llanquinao regresó al Seaward precisamente el día en que notó que estaba teniendo problemas de visión, sintiendo mareos, que sus movimientos en el barco eran problemáticos y que no podía realizar su trabajo de entrada de datos. El médico del barco y su supervisor a bordo acordaron que debía ser liberado de su trabajo y desembarcar para descansar durante 30 días cuando el Seaward regresara a Miami el domingo siguiente.
El marino informó que cuando Kloster fue notificado al día siguiente mediante una carta desde tierra de que había buscado asesoría legal mientras estaba en Miami, la actitud del barco cambió totalmente.
Llanquinao fue llamado a una conferencia y dijo que si no firmaba un documento despidiendo al abogado, no saldría del barco y que sólo recibiría atención médica si permanecía a bordo, según el testimonio de Llanquinao ante el tribunal.
Según la demanda del marino, cuando se negó a firmar los documentos, se le dijo que podría bajar del barco sólo si renunciaba. Después, el médico del barco cambió su posición anterior y dijo que no sufría de ninguna complicación y que estaba listo para "tareas ligeras" y que podría recibir tratamiento médico a bordo, según la queja del marino.
El domingo de esa semana, el día que el Seaward regresó a puerto, el personal del barco sentó a Llanquinao y grabó una sesión en la cual le hicieron preguntas acerca del accidente, algo que Lipcon dijo que no debería haber sucedido dado que la línea de crucero sabía que Llanquinao estaba representado por un asesor legal.
De nuevo después de esa reunión, los superiores de la línea crucero supuestamente le dijeron a Llanquinao que podría mantener su trabajo si se deshacía de su abogado. Si no lo hacía, cancelarían su contrato y lo enviarían de regreso a Chile, según el juicio.
En la audiencia del 14 de mayo, Llanquinao relató que le dijo a sus superiores que no deseaba renunciar y que deseaba mantener su trabajo. "Estoy trabajando para mantener mi puesto, trabajo para mantener mi cargo," explicó Llanquinao. "Dijeron que no debía preocuparse y que el doctor lo vería una vez a la semana... Pero usted permanecerá a bordo del barco, eso es. Eso es todo."
Llanquinao salió de la reunión y llamó a su abogado, quien le aconsejó recibir atención médica en Miami porque consideraba que la necesitaba. Poco después, el personal de la línea de cruceros informó a la Patrulla Fronteriza que Llanquinao había desertado del barco, dijo Lipcon, pero los agentes de la Patrulla Fronteriza se negaron a arrestar a Llanquinao después que se explicó su situación.
Debido a que la línea de cruceros no le estaba pagando a Llanquinao ningún dinero por los gastos o atención médica, algo que Lipcon dijo que se le había prometido y es habitual según las leyes marítimas cuando un miembro de la tripulación del barco está lesionado, Lipcon solicitó ayuda del tribunal.
Los abogados de Kloster objetaron la orden del juez de que ellos pagaran esos gastos, argumentando que Llanquinao había desertado del barco y que la línea de cruceros sostenía que los marinos no tenían el más absoluto derecho bajo las leyes marítimas de recibir tales pagos por dichos gastos. En ningún caso, argumentó Kloster, la línea de cruceros pagaría por esos gastos según la orden del juez debido a que no habían recibido la notificación adecuada acerca de la naturaleza de la vista del caso.
El abogado de Llanquinao argumentó que el marino no había desertado del barco, sino que sólo había salido debido al ultimátum para que despidiera a su abogado y porque necesitaba atención médica. Lipcon dijo la semana pasada que recientes pruebas habían mostrado que Llanquinao sufría de daños cerebrales y de pérdida de visión en un ojo. También el marino ha estado deprimido y se siente abandonado por la línea de cruceros. Intentó suicidarse mientras el caso estaba en la apelación y tuvo que ser hospitalizado, expresó Lipcon.
Esta no es la primera vez, señaló Lipcon, que una línea de cruceros trata de sancionar a un marino por contratar a un abogado. "A ellos no les gusta el hecho de que un marino tenga un abogado y tratan de separar al marino del abogado. Tratan de sacarlos del país, tratan de mantenerlos de una forma de que no puedan comunicarse con su abogado," agregó Lipcon... Pero esto es lo peor que he visto en una línea de cruceros en el trato a un marino. Kloster estaba jugando muchos juegos. Quieren castigar a un marino por buscarse a un abogado."
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