El juez federal Woodrow Seals firmó la adjudicación de $25,843, 903.77 en favor de Gonzalo Sosa, mexicano, contra Tracey Navigation Company Ltd. y la M/N Lago Izabal. Mi investigación reveló que esta era la mayor adjudicación otorgada por lesiones sufridas por una sola persona, a la que no se le concedieron por daños no punitivos. La cantidad total fue de naturaleza compensatoria, creada para reembolsar a Gonzalo Sosa por sus lesiones y pérdidas en el pasado y en el futuro. El juez Seals distribuyó la cantidad de la siguiente manera:
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a) Pérdida de ingresos en el pasado
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$19,723.00
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b) Pérdida de capacidad de recibir ingresos en el futuro
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$2,157,376.00
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c) Gastos médicos no pagados en el pasado
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$42,547.00
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d) Gastos médicos futuros
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$10,979,394.51
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e) Dolor y sufrimiento, lesión corporal, incapacidad, angustia mental, desfiguración, pérdida de capacidad para el empleo de por vida en el pasado y en el futuro
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$10,000,000.00
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f) Interés antes de la sentencia
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$2,644,863.26
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En el momento de su accidente, Gonzalo Sosa era marino, tenía 24 años y trabajaba a bordo de la embarcación Lago Izabal. Cuando la embarcación estaba atracada en el Puerto de Houston, la máquina explotó arrojando aceite diesel hirviendo sobre él. Un helicóptero de emergencia se lo llevó y estuvo ingresado durante más de siete meses, salvando la vida milagrosamente. Más del 80% del cuerpo de Sosa tenía quemaduras, aproximadamente la mitad de segundo grado y la otra mitad de tercer grado. Sus manos quedaron convertidas en garras de modo que no puede usarlas. Necesita atención las 24 horas del día por el resto de su vida y está total y permanentemente incapacitado debido a las lesiones tanto físicas como desde el punto de vista mental.
Demoró aproximadamente tres semanas presentar el testimonio y la evidencia del caso. En nombre de Sosa, declararon expertos en las especialidades de ortopedia, cirugía plástica, psiquiatría, enfermería, rehabilitación, psicología y economía.
Para facilitar la presentación de esta información compleja, se mostraron láminas mostrando el cuerpo humano y se usó un modelo real de la mano humana. Esas técnicas permitieron que los expertos demostraran su testimonio de una manera gráfica. Quizás la evidencia más impactante de todas fue una película tomada de un día típico en la vida de Gonzalo Sosa. En aproximadamente 30 minutos esta película mostró la absoluta impotencia de este hombre que no puede hacer las tareas más simples, tales como lavarse los dientes, abotonarse una camisa, comer solo o cargar a su hija de tres años de edad.
Trágicamente, Gonzalo Sosa, con sólo seis grados de educación es un hombre inteligente, está consciente de que es un prisionero de por vida en un cuerpo virtualmente inútil y deformado. Las personas que lo ven por primera vez le dan la espalda. Su entrada en un bullicioso restaurante en pocos momentos se convierte en un pasmoso silencio. Como resultado, Sosa se ha convertido en un recluso, existiendo sin vivir. Cada momento suyo está lleno del tormento de dolores constantes, de la molestia de la picazón y del rechazo a su alrededor.
Quizás el aspecto más interesante del caso ocurrió cuando la Demandada, Tracey Navigation Company Ltd., tomó la posición de que las pérdidas de Gonzalo Sosa podrían evaluarse según las normas mexicanas en lugar de las de Estados Unidos. En apoyo a esa posición, la Demandada utilizó como precedentes varios casos viejos, y argumentó que las pérdidas de Sosa se podrían determinar en base a su antiguo empleo como maquinista en una fábrica de tortillas mexicana, y no como marino. Esta defensa llegó al extremo del absurdo cuando la Demandada presentó fotografías del pueblo del Demandante y el sitio del empleo para probar que procedía de un lugar muy pobre.
El juez no sólo rechazó esta defensa, sino que al hacerlo, otorgó la compensación más grande de la historia. El tribunal basó esa decisión en el hecho de que (1) la compañía de Gran Caimán propietaria de la embarcación era propiedad de ciudadanos y residentes de EE.UU.; (2) la embarcación operaba desde Houston, Texas, que era su base de operaciones y (3) la embarcación se usaba para transportar mercancías de Estados Unidos a México.
Esta sentencia es muy importante para todos los extranjeros que buscan protección en las leyes de Estados Unidos en los tribunales estadounidenses. Y no sólo refleja exactamente la posición legal planteada por los Demandados, sino que va un paso más adelante y declara que este es un país de igualdad donde todos los hombres son iguales para las leyes. Al tiempo que la sentencia del Juez Seal se basa en los principios de las leyes de Estados Unidos, también cumple con las leyes de los principios morales vigentes desde que comenzó la historia. Confucio dijo: "Recompensa la injuria con justicia, y la maldad con la bondad." Eso fue exactamente lo que hizo el Juez Seals.
- Charles R. Lipcon
Charles R. Lipcon se graduó en 1971 de la Escuela de Leyes de la Universidad de Miami. Desde entonces, ha ejercido como abogado en Miami, Florida, especializándose en tratar casos de personas lesionadas o fallecidas. Ha representado a pasajeros en la primera demanda de grupo en la cual estuvo involucrado un barco de cruceros; y también a familias de las 85 personas muertas cuando colapsó la plataforma petrolera en el mar Ocean Ranger, fuera de la costa de Terranova. Ha representado numerosos casos de accidentes en el que se ha recuperado más de $1,000,000.000 y está considerado uno de los principales abogados en tribunales del país.
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